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“EL REPTILIANO DE LA YESA” | Un grupo de 3 cazadores se encontraron con “algo” que no era de este planeta

“EL REPTILIANO DE LA YESA” | Un Grupo De 3 Cazadores Se Encontraron Con “algo” Que No Era De Este Planeta

Tres hombres que salieron a cazar vieron un fogonazo en el cielo y a continuación se encontraron con “algo” que les aterrorizó por completo

Y es que a lo largo de la historia, han sido varios los testigos que dicen haber tenido encuentros con seres de otros planetas en todas partes del mundo, pero lo que le sucedió a un grupo de 3 cazadores sería una experiencia que nunca olvidarán.

Corría el año 1968, concretamente el 31 de agosto en la localidad valenciana de La Yesa (España), cuando ocurrió uno de los avistamientos y encuentros ufológicos más extraños de la historia de nuestro país. En las proximidades de la localidad, en un barranco a 5 kilómetros de este pequeño pueblo montañoso, tres hombres se disponían a descansar después de un día de caza a la intemperie. El apetito era notable después de una jornada en el monte, así que se dispusieron a preparar algo para comer, pero lo que tuvo que ser una comida más entre amigos, se convirtió en una de las mayores experiencias en la vida de estos hombres.

Imagen de Freepik

Antes de abrir bocado, los tres hombres vieron una especie de “fogonazo” en el cielo. Ajeno y restando importancia de lo que ha visto hace escasos momentos, Mateo Chóver, residente en la localidad de Liria, se acerca al bode del barranco para orinar antes de la comida. De repente, ve al otro extremo del barranco una figura de un ser un tanto extraño, atípico, que nada tenía que ver con los rasgos de un ser humano: de una complexión atlética, con cabeza de reptil, rasgos de lagarto y dos ojos enrojecidos (cercana a la visualizada en la mítica serie de “V”), manos con garras (propias de una película de ciencia ficción) y un rabo o cola alargada que pronunciaba el fin de una larga extremidad de su cuerpo. La descripción era más propia de lo que en el mundo ufológico se conoce como un reptiliano.

El resto de su cuerpo parecía cubierto por un mono blanco, como si de un traje espacial se tratase, y llevaba unas botas de un color blanco cegador. La distancia era suficiente como para que aquel cazador, con vista de lince, pudiera apreciar detalles tan significativos como la mochila metálica de un tono parecido al “aluminio”, brillante y con una antena negra, que llevaba aquel ser en su espalda.

Reptiliano

Agazapado entre arbustos y matorrales, Mateo, después de un momento de miedo y de quedar paralizado, avisó mediante señas a sus dos compañeros para que pudieran ver con sus propios ojos lo que él estaba observando. Aquel ser, que permanecía inmóvil sin percatarse de los cazadores, parecía que esperase algo. En esos minutos de incertidumbre creyeron observar que aquel ser que no parecía humano, sacaba una lengua bífida cada cierto tiempo, como si de una serpiente se tratase.  Aquellos minutos fueron eternos, llenos de terror y de incógnitas por lo observado. Como si de una presa se tratase, seguían allí escondidos y agazapados, a la espera de poder ver algo más, solo que esta vez ellos se sentían presas y no cazadores por el miedo que recorría sus cuerpos.

De repente, mientras seguían escondidos, apareció un objeto volador en forma de cilindro con un aspecto metálico y color negro, que no emitía ningún sonido y que reflejaba el Sol en sus esquinas como si de un espejo se tratase. Más asustados que nunca, los testigos retrocedieron casi arrastrándose hasta refugiarse con sus escopetas entre unos zarzales.

Ovni cilíndrico semejante al que vieron los testigos

Pasados unos minutos, mientras seguían escondidos, escucharon un fuerte ruido como si de un despegue se tratase y pasados unos segundos, cesó. Con la vista puesta en el cielo, observaron de nuevo aquel “fogonazo” que dejaba una ligera estela y finalmente desapareció de manera repentina. Después de aquello, les costó salir, pero al final lo hicieron con precaución, comprobando el terreno donde el humanoide había estado y las cercanías de donde se posó aquel objeto.

Como si de una guerra se tratase, se armaron de munición y decidieron bajar para hacer las comprobaciones. Llegados al lugar, en los alrededores había un fuerte olor a azufre (como a podrido), las ramas de algunos árboles estaban quemadas, hechas carbonilla, como si un incendio acabase de pasar por aquel lugar. La tierra estaba reseca y hallaron varias huellas de pisadas, no pudieron evitar poner sus botines en la huella para estimar como debía de ser aquel reptiliano. La sorpresa era tal que no podían ni llegar a imaginar lo que medía aquel ser, pero tenían clara una cosa: Aquello era una mole y seguramente, en una lucha contra ellos tres, los hubiera matado. Fue entonces cuando encontraron el árbol donde Mateo vio que esperaba el ser. Haciendo estimaciones, ya que tocaba las primeras ramas, aquel “lagarto” media más de 2 metros y 20 centímetros. No cabía duda, aquello no era de este planeta. Finalmente, el grupo de cazadores optaron por abandonar aquel lugar y en el camino de vuelta, se toparon con una pareja de Guardias Civiles, que con una extraña tranquilidad les dijeron: “Por estas tierras eso es normal; los ha visto más gente…”

Voceto de un reptiliano

Aquel hecho no trascendió a los medios y tan solo quedó entre los familiares más allegados y amigos íntimos de los tres cazadores. Poco o nada hay documentado de aquel suceso. Lo cierto es, que el subconsciente puede jugar una mala pasada, pero más difícil todavía es pensar que una histeria o visión colectiva se apoderó de aquellos cazadores, testigos presenciales de lo que creyeron ver: Un reptiliano. Cierta o no, esta historia es ya parte de las leyendas más misteriosas de la Comunidad Valenciana.

Y tú, ¿Alguna vez has presenciado ‘luces extrañas’ en el cielo?

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Fuente: Valencia Bonita

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