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EL SILLÓN DEL DIABLO | Leyendas de Castilla y León.

EL SILLÓN DEL DIABLO | Leyendas De Castilla Y León.

A mediados del siglo XIX, limpiando en un trastero de la Universidad de Valladolid, un bedel se encontró con una silla abandonada en una esquina, como un trasto más. Cansado, decidió sentarse un rato. Tres días después lo encontraron en el trastero, en la misma esquina, en la misma silla, pero muerto. Con el tiempo, un segundo bedel que adquirió la silla, murió en las mismas circunstancias y fue entonces cuando las alarmas se dispararon y la leyenda se fraguó.

La historia se remonta a principios del siglo XVI, cuando un portugués de 22 años llamado Andrés de Proaza, según cuenta la leyenda, llegó a demostrar unas dotes para la anatomía superiores a las del propio maestro. En sus días en Valladolid, Andrés estaba sumergido en el mundo de la anatomía y empezó a llamar la atención por su talento y conocimientos a pesar de su juventud. Durante los meses que se llevó a cabo el curso se denunció la desaparición de un niño de 9 años al que por última vez se había visto por los alrededores de la casa del joven portugués. Al principio, nadie llegó a vincular la desaparición del niño con el novicio estudiante hasta que varios vecinos empezaron a testimoniar llantos y sollozos provenientes del sótano del estudiante portugués, además, se presenció como el agua que salía del desagüe del sótano y llegaba hasta una de las ramificaciones del río Esgueva llevaba una cierta tonalidad rojiza, los gobernantes de la ciudad decidieron hacer una visita a la casa del estudiante portugués.

El hallazgo del interior del sótano resultó pavoroso para todos los presentes. Ni la más perturbada de las mentes podría haber imaginado tal resolución del caso. Dentro del sótano, sobre una demacrada tabla de madera se encontraba el cuerpo descuartizado del niño desaparecido. La casa estaba repleta de material médico y de restos de animales despedazados. Posteriormente, el estudiante declararía que estaba obligado a practicar la vivisección, esto es, la disección de animales vivos con el propósito de llevar a cabo estudios fisiológicos. Tras el asombroso hallazgo el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición llevó a Andrés de Proaza a juicio, en el que acabaría siendo condenado a morir públicamente en la horca.

Andrés de Proaza explicó que un hombre de Navarra dedicado a la nigromancia le había entregado un sillón maldito, un sillón que habría confeccionado el mismísimo Satanás. Una vez que se sentaba en el sillón, Andrés podía contactar con el diablo. El diablo obsequiaba de esta forma al estudiante con sabiduría medicinal que el chico usaba para desarrollar su talento y habilidad en el mundo de la anatomía. Por último, Andrés lanzó una advertencia, “solo aquellos que tengan altos conocimientos medicinales podrán sentarse en el sillón maldito, si no, morirán a los tres días. Si intentan destruirlo, perecerán en el intento

En la actualidad, el sillón se encuentra en el Museo Provincial de Valladolid.

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