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“LA POSESIÓN DE CARMEN MARÍN” | Dicen que era capaz de comprender diversos idiomas y responder con exactitud a las preguntas que en ellos se le formulaban

“LA POSESIÓN DE CARMEN MARÍN” | Dicen Que Era Capaz De Comprender Diversos Idiomas Y Responder Con Exactitud A Las Preguntas Que En Ellos Se Le Formulaban

Hay quienes creen en la existencia del Diablo y en el hecho de que puede poseer a una persona y hacerla actuar a su antojo. Mientras que, para otros, esa es una creencia absurda.

El caso de Carmen Marín ocurrió en 1857 en Santiago de Chile. Su historia se dio a conocer gracias al periodista Patricio Jara, quien en 2010 sacó a la luz este fragmento oculto de la historia de Chile, al publicar el libro: La endemoniada de Santiago.

Carmen Marín, nació en junio de 1838 en Valparaíso y quedó huérfana cuando solo tenía unas semanas de vida, por lo que una tía suya quedó al cuidado de ella. Pasaron los años y Carmen ingresó en un colegio interna al cumplir los 12 años, desde entonces, todo empezó a cambiar… Una tarde que se encontraba rezando (cosa que le gustaba hacer habitualmente) empezó a sentirse incómoda y según relató, esa misma noche y mientras dormía, el Diablo la despertó llamándola por su nombre, ella se levantó, y sin ningún motivo aparente empezó a atacar a sus compañeras de colegio.

Aula del Colegio / Imagen ilustrativa

Según el informe del colegio, la niña había tenido una conducta ejemplar hasta ese momento. Por lo que las monjas llamaron a un doctor para que tratara su “brote psicótico”, quien estuvo durante dos meses intentando curar su enfermedad, sin obtener resultados… por lo que decidieron devolver a Carmen al cuidado de su tía, quien, tras un corto plazo de tiempo, tuvo que marchar y dejó a otro hermano a cargo de Carmen.

No pasarían muchos días cuando los “brotes” volvieron a aparecer… Desesperados por la situación, la pequeña fue tratada por médicos, brujos y adivinos. Finalmente, sus familiares la internaron en el Hospital de Valparaíso, donde tras un año de tratamiento, Carmen intentó quitarse la vida.

Imagen de Carmen Marín mientras la realizaban diferentes pruebas médicas

Después de pasar por múltiples hospitales y tratamientos, terminó viviendo en el Hospicio de Santiago. En una ocasión, debió compartir su habitación con un niño enfermo a quien sus padres hicieron recitar el Evangelio de San Juan. Fue entonces, por mera casualidad, cuando se descubrió que esto hacía que los ataques de Carmen Marín se detuvieran. Las Hermanas de la Caridad hicieron llamar al sacerdote José Raimundo Zisternas para que viera a la joven, que según decía la gente estaba “poseída”. El sacerdote, en una carta enviada al Arzobispo, reconoció que en un principio atribuyó las historias que se contaban de la joven a “una imaginación exaltada o a una enfermedad” y que incluso se burló de quienes creían en estas cosas “despreciando lo que se me contaba como efecto de la ligereza y la credulidad”.

Sin embargo, tras visitarla y presenciar uno de sus ataques se abrió a la posibilidad de que fuera necesario estudiar el caso y convocar a numerosos doctores para que avalaran que se trataba de un caso de posesión diabólica o lo descartaran y entregaran una explicación científica del hecho. Carmen, fue visitada por una gran cantidad de personas que asistían para presenciar sus ataques. Y durante estos, se realizaban toda clase de pruebas para constatar o descartar la presencia del Demonio. La muchacha era honesta, inocente y candorosa. Sin embargo, durante los ataques que padecía se convertía en un ser violento y burlón que decía groserías y obscenidades.

Imagen de Carmen Marín en estado de trance

Su voz ya no era la suya, sino que era masculina, hablaba de Carmen como si fuera otra persona y se identificaba a sí mismo como el Diablo. Cuando tenía convulsiones, levantaba el pecho de forma extraordinaria, su vientre se hinchaba y su estómago sonaba como si alguien agitase un barril lleno de líquido. Además, tenía una fuerza que no era propia de una muchacha de su edad, ya que ni entre cinco hombres podían moverla. Asimismo, eran incapaces de tranquilizarla. Sin embargo, cuando el sacerdote le daba una orden en nombre de Jesucristo, obedecía de inmediato.

La joven, a pesar de que sus pupilas estaban recogidas entre los párpados, era capaz de ver lo que se hacía en su presencia, incluso a su espalda. Durante los ataques era capaz de comprender diversos idiomas y responder con exactitud las preguntas que en ellos se le formulaban. Cuando alguien decía alguna oración o salmo en voz baja o alta en cualquier idioma, reaccionaba con furia y se daba golpes contra el suelo con tal violencia que “sería imposible que la cabeza más dura hubiese podido resistir un solo golpe sin hacerse pedazos, mientras que ella no sentía nada”.

Imagen de archivo del caso de Carmen Marin

Los doctores que la examinaron estaban divididos, algunos decían que se trataba de una enfermedad psiquiátrica que en medicina llaman “histérico” mientras que otros, como el doctor español Benito García Fernández, no descartaron la hipótesis de que Carmen Marín fuese una endemoniada, basándose en los diferentes acontecimientos sufridos.

Finalmente Carmen Marín fue exorcizada y su padecimiento llegó a su fin. Sin embargo, antes de que el demonio se marcharse de su cuerpo, profirió una serie de amenazas y prometió volver dentro de poco, para lo que se le preguntó bajo qué forma, y a lo que respondió: “No se sabe. Tendrás que averiguarlo”.

¿Estaba Carmen poseída por algún tipo de demonio o se trataba de una enfermedad mental? ¿Tú qué opinas?

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Fuente: Biobiochile

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